Empresas peruanas aceleran la adopción de IA, pero enfrentan el reto de preparar a sus equipos
El uso de IA crece en el país, mientras las empresas enfrentan brechas de habilidades y presión por reconvertir talento.
El 65% de los trabajadores en el Perú ya incorpora Inteligencia Artificial (IA) en sus tareas diarias, según el estudio “IA en el Trabajo” de Bumeran, lo que posiciona a nuestro país como uno de los mercados más activos de la región en la adopción de esta tecnología en el entorno laboral. Sin embargo, la velocidad de ese avance plantea una pregunta central para las organizaciones: ¿Cómo gestionar el talento en medio de esa transformación?.
Los datos revelan una tensión. Mientras el 67% de los trabajadores considera que la IA no reemplazará el trabajo humano, un 69% de los especialistas anticipan cambios significativos en determinados perfiles profesionales, lo que incrementa la presión sobre las áreas de gestión humana para actualizar competencias de manera continua. Para Luis Felipe Olivencia, gerente de Personas de Bimbo Perú, el impacto más inmediato no está en la eliminación de puestos, sino en la transformación del contenido del trabajo. «Las funciones no desaparecen de un día para otro, pero sí cambian. Hay tareas que se automatizan y eso libera tiempo, pero en simultáneo aparecen otras que requieren mayor análisis, criterio y manejo de herramientas digitales.
Eso obliga a las personas a adaptarse más rápido que antes», señala. Capacitación, el factor crítico La urgencia de esa adaptación tiene respaldo global. El informe Future of Jobs 2025 del Foro Económico Mundial proyecta que el 39% de las competencias clave del mercado laboral se transformarán de aquí a 2030, y en América Latina, el 84% de los empleadores planea asumir directamente la recapacitación de sus equipos ante la creciente demanda de talento digital y tecnológico.
La formación interna, en ese contexto, deja de ser una iniciativa opcional para convertirse en una variable de competitividad. Según Olivencia, la discusión en las empresas ya superó la etapa de si adoptar o no la tecnología, y hoy se centra en cómo acompañar a los equipos en el proceso.»Si no hay un esfuerzo real de capacitación, la brecha entre quienes se adaptan y quienes no empieza a crecer rápidamente», afirma. La implementación de IA también implica revisar procesos internos y dinámicas de trabajo.
En ese escenario, Olivencia advierte que la tecnología no subsana debilidades de gestión preexistentes. «Si una organización no tiene procesos claros o una cultura sólida, la IA no lo va a resolver; en algunos casos incluso puede hacer más visibles esas brechas. Por eso, la implementación tiene que ir acompañada de orden interno», explica. El avance de la inteligencia artificial en el mercado laboral peruano continuará expandiéndose. Para las organizaciones, el desafío estará en sostener la productividad al tiempo que desarrollan talento capaz de operar en un entorno cada vez más dinámico.